La misma situación de siempre,
el lidiar con hechos abstractos
que aterrizan en la mente ,
provocando grandes delirios, sufrimiento
y muchas veces la muerte.
El desconcierto invadía el refugio desolador
y el alma quieta descansa...
Un movimiento descontrolado
desordena la sábana que la cubría.
El aposento se tornaba silencioso
execrando aún la noche.
Permanecía inmóvil, inconsciente, acechada
por la oscuridad, pero la efervescencia
la poseía nuevamente sin dar tregua a nada.
¡Se avecina la desesperación!
La confrontación de la realidad y la fantasía
se posan en la mente ocasionando un laberinto
de imágenes perturbadores
y, a la vez, olvidados en el presente.
¡Despierta!
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